Lo Visto,lo Llorado, lo Apreciado, lo Repudiado, lo Indefendible, lo Disfrutado, lo Incomprensible
jueves, 10 de julio de 2014
Carta del ministro de Relaciones Exteriores Avigdor Liberman al Mundo
sábado, 7 de junio de 2014
El matrimonio entre Israel y Palestina
martes, 14 de enero de 2014
La Ablacion Genital Femenina en nuestros tiempos.
La Ablacion Genital Femenina en nuestros tiempos.
Solamente cuando estas niñas llegan a un hospital sangrando o casi muertas, es cuando los medicos y las asistentes sociales, se percatan del hecho y muchas veces es muy tarde.
Más de 30 millones de mujeres de todo el mundo están en riesgo de ser víctimas de mutilación genital durante la próxima década, según un estudio realizado por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Unicef cifra en más de 125 millones las niñas y mujeres que viven actualmente tras haber sido sometidas a una ablación, una práctica que cuenta con una oposición de la población cada vez mayor en los países donde todavía se practica.
El informe, que la organización describe como el más completo realizado hasta la fecha sobre este tema, sostiene que el apoyo a la mutilación genital femenina ha disminuido en la población, ha puesto en común 20 años de datos de 29 países donde todavía se practica la ablación y señala que, en comparación con hace 30 años, actualmente hay una probabilidad menor de que las chicas sean mutiladas.
La directora ejecutiva adjunta de Unicef, Geeta Rao Gupta, afirma que este tipo de mutilación es "una violación de los derechos de las niñas a la salud, el bienestar y la autodeterminación". "Lo que queda claro en este informe es que la legislación por sí sola no es suficiente", asegura.
En Kenia y Tanzania, las niñas tienen tres veces menos probabilidades que sus madres de ser mutiladas, y las cifras han caído a casi la mitad en Benín, Irak, Liberia y Nigeria. Sin embargo, en Somalia, Guinea, Yibuti y Egipto está práctica permanece entre la mayoría de la población, mientras que ha habido un descenso imperceptible en Chad, Gambia, Malí, Senegal, Sudán o Yemen.
Unicef recomienda que se someta esta práctica a un mayor escrutinio público, para que se desafíen estas costumbres sociales arraigadas. La mutilación de los genitales de las niñas es defendida como un ritual tradicional y cultural para asegurar la virginidad de la mujer y hacerla casadera. Es una intervención peligrosa que puede originar hemorragias graves, problemas urinarios, infecciones, infertilidad y un aumento del riesgo de muerte de los recién nacidos en el parto.
Janina Oyarzun Israel
Agosto 24 2013
jueves, 9 de enero de 2014
viernes, 3 de enero de 2014
Carta de David Grossman a su hijo, muerto, Uri Grossman
Mi querido Uri:
Hace tres días que prácticamente todos nuestros pensamientos comienzan por una negación. No volverás a venir, no volveremos a hablar, no volveremos a reír. No volverá a estar ahí, el chico de mirada irónica y extraordinario sentido del humor. No volverá a estar ahí, el joven de sabiduría mucho más profunda que la propia de su edad, de sonrisa cálida, de apetito saludable. No volverá a estar ahí, esta rara combinación de determinación y delicadeza. Faltarán a partir de ahora su buen juicio y su buen corazón.
No volveremos a contar con la infinita ternura de Uri, la tranquilidad con la que apaciguaba todas las tormentas. No volveremos a ver juntos Los Simpson o Seinfeld, no volveremos a escuchar contigo a Johnny Cash ni volveremos a sentir tu fuerte abrazo. No volveremos a verte andar y charlar con tu hermano mayor, Yonatan, gesticulando con ardor, ni volveremos a verte besar a tu hermana pequeña, Ruti, a la que tanto querías.
Uri, mi amor, durante tu breve existencia todos aprendimos de ti. De tu fuerza y tu empeño en seguir tu camino, incluso aunque no tuviera salida. Seguimos, estupefactos, tu lucha para que te admitieran en los cursillos de formación de jefes de carros de combate.
No cediste a la opinión de tus superiores, porque sabías que podías ser un buen jefe y no estabas dispuesto a dar menos de lo que eras capaz. Y cuando lo lograste, pensé: he aquí un chico que conoce sus posibilidades de manera sencilla y lúcida. Sin pretensión, sin arrogancia. Que no se deja influir por lo que dicen los demás de él. Que saca la fuerza de sí mismo. Desde que eras niño, eras ya así.
Vivías en armonía contigo mismo y con los que te rodeaban. Sabías cuál era tu sitio, eras consciente de ser querido, conocías tus limitaciones y tus cualidades. Y, la verdad, después de haber doblegado a todo el ejército y haber sido nombrado jefe de carros de combate, se vio claramente qué tipo de jefe y de hombre eras. Y hoy oímos hablar a tus amigos y tus soldados del jefe y el amigo, el que se levantaba antes que nadie para organizar todo y que sólo se iba a costar cuando los otros ya dormían.
Y ayer, a medianoche, contemplaba la casa, que estaba más bien desordenada después de que cientos de personas vinieran a visitarnos para ofrecernos consuelo, y dije: tendría que estar Uri para ayudarnos a recoger.
Eras el izquierdista de tu batallón, pero te respetaban porque mantenías tus posiciones sin renunciar a ninguno de tus deberes militares. Recuerdo que me habías explicado tu "política de controles militares" porque tú también habías pasado bastante tiempo en esos controles. Decías que, si había un niño en el coche que acababas de detener, lo primero que hacías era tratar de tranquilizarle y hacerle reír. Y te acordabas de aquel niño, más o menos de la edad de Ruti, y del miedo que le dabas, y lo que él te odiaba, con razón. Pese a ello, hacías todo lo posible para facilitarle ese momento terrible, pero siempre cumpliendo tu deber, sin concesiones. Cuando partiste hacia Líbano, tu madre dijo que lo que más temía era el "síndrome de Elifelet". Teníamos mucho miedo que, como el Elifelet de la canción, te lanzases en medio de los disparos para salvar a un herido, de que fueras el primero en ofrecerse voluntario para el reabastecimiento de las municiones largo tiempo agotadas. Temíamos que allí en Líbano, en esta guerra tan dura, te comportases como lo habías hecho toda la vida en casa, en la escuela y en el servicio militar, que te ofrecieras a renunciar a un permiso porque otro soldado lo necesitaba más que tú, o porque aquel otro tenía una situación más difícil en su casa. Para mí eras un hijo y un amigo. Y lo mismo para tu madre. Nuestra alma está unida a la tuya. Vivías en paz contigo mismo, eras de esas personas con las que uno se siente bien. No puedo ni decir en voz alta hasta qué punto eras para mí "alguien con quien correr" (Nota: título de una de las últimas novelas de David Grossman). Cada vez que volvías de permiso, decías: ven, papá, vamos a hablar. Normalmente, íbamos a sentarnos y conversar a un restaurante. Me contabas un montón de cosas Uri, y yo me enorgullecía y me sentía honrado de ser tu confidente, de que alguien como tú me hubiera escogido.
Recuerdo tu incertidumbre, una vez, por la idea de castigar a un soldado que había infringido la disciplina. Cuánto sufriste porque la decisión iba a indignar a los que estaban a tus órdenes y a los demás jefes, mucho más indulgentes que tú ante ciertas infracciones. Castigar a aquel soldado, efectivamente, te costó mucho desde el punto de vista de las relaciones humanas, pero aquel episodio concreto se transformó después en una de las historias fundamentales del batallón, porque estableció ciertas normas de conducta y respeto a las reglas. Y en tu primer permiso me contaste, con un tímido orgullo, que el comandante del batallón, durante una conversación con varios oficiales recién llegados, había citado tu decisión como ejemplo de comportamiento por parte de un jefe.
Has iluminado nuestra vida, Uri. Tu madre y yo te criamos con amor. Fue muy fácil quererte con todo nuestro corazón, y sé que tú también viviste bien. Que tu breve vida fue bella. Espero haber sido un padre digno de un hijo como tú. Pero sé que ser el hijo de Mijal quiere decir crecer con una generosidad, una gracia y un amor infinitos, y tú recibiste todo eso. Lo recibiste en abundancia y supiste apreciarlo, supiste agradecerlo, y no consideraste nada de lo que recibías como algo que te fuera debido.
En estos momentos no quiero decir nada de la guerra en la que has muerto. Nosotros, nuestra familia, ya la hemos perdido. Israel hará su examen de conciencia, y nosotros nos encerraremos en nuestro dolor, rodeado de nuestros buenos amigos, arropados en el amor inmenso de tanta gente a la que, en su mayoría, no conocemos, y a la que agradezco su apoyo ilimitado.
Me gustaría mucho que también supiéramos darnos unos a otros este amor y esta solidaridad en otros momentos. Ese es quizá nuestro recurso nacional más especial. Nuestra mayor riqueza natural. Me gustaría que pudiéramos mostrarnos más sensibles unos con otros. Que pudiéramos liberarnos de la violencia y la enemistad que se han infiltrado tan profundamente en todos los aspectos de nuestra vida. Que supiéramos cambiar de opinión y salvarnos ahora, justo en el último instante, porque nos aguardan tiempos muy duros.
Quiero decir alguna cosa más. Uri era un joven muy israelí. Su propio nombre es muy israelí y muy hebreo. Era un concentrado de lo que debería ser Israel. Lo que está ya casi olvidado. Lo que muchas veces se considera casi una curiosidad.
A veces, al observarle, pensaba que era un joven un poco anacrónico. Él, Yonatan y Ruti. Unos niños de los años cincuenta. Uri, con su absoluta honradez y su forma de asumir la responsabilidad de todo lo que sucedía a su alrededor. Uri, siempre "en primera línea", con el que se podía contar. Uri, con su profunda sensibilidad respecto a todos los sufrimientos, todos los males. Con su capacidad para la compasión. Una palabra que me hacía pensar en él cada vez que me venía a la mente. Era un chico que tenía unos valores, ese término tan vilipendiado y ridiculizado en los últimos años. Porque en nuestro mundo loco, cruel y cínico, no es "cool" tener valores. O ser humanista. O sensible al malestar de los otros, aunque esos otros fueran el enemigo en el campo de batalla.
Pero de Uri aprendí que se puede y se debe ser todo eso a la vez. Que debemos defendernos, sin duda, pero en los dos sentidos: defender nuestras vidas, y también empeñarnos en proteger nuestra alma, empeñarnos en protegerla de la tentación de la fuerza y las ideas simplistas, la distorsión del cinismo, la contaminación del corazón y el desprecio del individuo que constituyen la auténtica y gran maldición de quienes viven en una zona de tragedia como la nuestra. Uri tenía sencillamente el valor de ser él, siempre, en cualquier situación, de encontrar su voz exacta en todo lo que decía y hacía, y eso le protegía de la contaminación, la desfiguración y la degradación del alma.
Uri era además un chico divertido, de un humor y una sagacidad increíbles, y es imposible hablar de él sin mencionar algunos de sus "hallazgos". Por ejemplo, cuando tenía 13 años, le dije: imagínate que puedas ir con tus hijos un día al espacio, como vamos hoy a Europa. Y él me respondió sonriendo: "El espacio no me atrae demasiado, en la tierra se encuentra de todo".
En otra ocasión, en el coche, Mijal y yo hablábamos de un nuevo libro que había despertado gran interés y estábamos citando a escritores y críticos. Uri, que debía tener nueve años, nos interpeló desde el asiento de atrás: "¡Eh, Ustedes, los elitistas, recuerden que llevan detrás a un inculto que no entiende nada de lo que dicen!".
O, por ejemplo, una vez que tenía un higo seco en la mano (le encantaban los higos): "Dime, papá, ¿los higos secos son los que han cometido un pecado en su vida anterior?" O cuando me resistía a aceptar una invitación a Japón: "¿Cómo puedes decir que no? ¿Tú sabes lo que debe ser vivir en el único país en el que no hay turistas japoneses?".
Cuando en la noche del sábado al domingo, a las tres menos veinte, llamaron a nuestra puerta y por el interfono se oyó la voz de un oficial. Fui a abrir y pensé: ya está, la vida se ha terminado. Pero cinco horas después, cuando Mijal y yo entramos en la habitación de Ruti y la despertamos para darle la terrible noticia, ella, tras las primeras lágrimas, dijo: "Pero seguiremos viviendo, ¿verdad? Viviremos y nos pasearemos como antes. Quiero seguir cantando en el coro, riendo como siempre, aprender a tocar la guitarra". La abrazamos y le dijimos que íbamos a seguir viviendo, y Ruti continuó: "Qué trío tan extraordinario éramos, Yonatan, Uri y yo". Y es verdad que sois extraordinarios. Yonatan, Uri y tú no erais sólo hermanos, sino amigos de corazón y de alma. Teníais un mundo propio, un lenguaje propio y un humor propio. Ruti, Uri te quería con toda su alma. Con qué ternura te hablaba. Recuerdo su última llamada de teléfono, después de expresar su alegría por el alto el fuego que había proclamado la ONU, insistió en hablar contigo. Y tú lloraste después. Como si ya lo supieras.
Nuestra vida no se ha terminado. Sólo hemos sufrido un golpe muy duro. Sacaremos la fuerza para soportarlo de nosotros mismos, del hecho de estar juntos, Mijal y yo, nuestros hijos, y también el abuelo y las abuelas que querían a Uri con todo su corazón -le llamaban Neshumeh (mi pequeña alma)-, y los tíos, tías y primos, y todos sus amigos del colegio y el ejército, que están pendientes de nosotros con aprensión y afecto. Y también sacaremos la fuerza de Uri. Poseía una fuerza que nos bastará para muchos años. La luz que proyectaba -de vida, de vigor, de inocencia y de amor- era tan intensa que seguirá iluminándonos incluso después de que el astro que la producía se haya apagado. Amor nuestro, hemos tenido el enorme privilegio de haber estado contigo, gracias por cada momento en el que estuviste con nosotros.
jueves, 26 de diciembre de 2013
El olvido de la seudo izquierda para los DD.DD judíos
miércoles, 4 de diciembre de 2013
Israel :Claves de un Modelo exitoso "educación y el emprendimiento"
Las primeras familias que formaron Tel Aviv, a principios del siglo XX, asumieron que la tierra que se iban a repartir no contaba con recursos naturales suficientes para un buen desarrollo y de ahí decidieron que su principal, o quizás único, capital era el recurso humano que podían generar. Así, en los años siguientes formaron la primera universidad. Es muy impresionante cómo la visión de unos pocos puede afectar el futuro de muchos.
Después de 100 años podemos mencionar que Israel tiene universidades World Class (Technion, TAU, Hebrea de Jerusalem y el Instituto Weizmann) y que 41% de todos los Premios Nobel de Economía, 28% de Medicina, 26% de Física, 19% de Química, 13% de Literatura y 9% de la paz están relacionados con Israel.
¿Qué características tiene el modelo hoy y qué podemos mirar cómo país? - La tasa de inversión en la educación es de un 7,5 % del PIB.
- Si bien hay educación privada, la mayoría de la educación escolar corresponde a educación pública. Cada colegio puede recoger más recursos, con donaciones o actividades escolares para tal efecto.
- La importancia del inglés es una política de Estado. Dependiendo del año académico en que estén, los alumnos tienen entre tres a ocho horas a la semana de enseñanza de este idioma. Al egresar, todos rinden un examen de medición.
- La enseñanza de la ciencia desde el jardín infantil. Los programas están destinados a proporcionar un conocimiento científico a través de la diversión y el aprendizaje activo a través de la investigación. Las universidades del país también tienen programas en cooperación con el Ministerio de Educación.
- En cuanto al sistema universitario, éste se financia con aportes del Estado, pago de matrículas por parte del alumno y un fuerte énfasis en donaciones privadas. No es raro encontrar que esto último cubra un 30% del total de los costos. Existe un profundo sistema de becas, lo que hace que es muy poco probable que un alumno con condiciones se quede sin estudiar por la falta de recursos. En centros como el Instituto Weizmann de postgrados, todo alumno tiene 100% de beca y recibe una mensualidad.
Todo lo anterior implica que el alumno que egresa del sistema universitario israelí posee conocimientos de ciencia y tecnología, manejo del inglés y una estructura mental que busca la iniciativa e investigación como forma de solucionar los problemas. Esto ha llevado a Israel a ser considerada como la Start Up Nation, siendo el segundo proveedor de creación de empresas per cápita del mundo después de Silicon Valley. Hace unos meses, la empresa israelí Waze fue vendida en más de US$ 1.000 millones.
Sería recomendable que como país (Chile) nos pusiéramos a pensar qué será de nosotros cuando no podamos depender del cobre. Ojalá lleguemos a la misma conclusión que los primeros habitantes de Tel Aviv: al final del día, lo único que tenemos es el capital humano.
jueves, 17 de octubre de 2013
Israel procesa a once menores por ataques a propiedad palestina
Israel procesa a once menores por ataques a propiedad palestina
Arranca la cosecha de la aceituna en Cisjordania con aumento de la violencia
Elemento central en la cultura palestina y símbolo de su conexión con la tierra, el olivo ha sido cosechado durante generaciones y es una importante fuente de ingresos para unas cien mil familias.
En los últimos años el vareado y posterior recogida de la aceituna en el territorio ocupado de Cisjordania, antaño un momento para la reunión familiar y el regocijo, se ha tornado en muchos casos en una aventura arriesgada y difícil.
Los agricultores palestinos ven cómo las verjas israelíes les impiden en muchos casos acceder a sus campos, sufren el acoso y ataques físicos de colonos, a lo que se suma la destrucción de olivos, incendio de campos enteros o el robo de cosechas sin que en la mayor parte de los casos se haya detenido o imputado a los autores de la agresión.
De acuerdo a datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), 8.300 árboles han sido dañados en lo que va de año en sucesos en los que han estado implicados colonos judíos, en comparación con los 8.500 árboles en todo 2012.
Sólo en la semana previa al inicio de la cosecha, colonos dañaron 270 olivos en cinco aldeas de Cisjordania, incidentes que afectaron a una decena de familias.
En el mismo período medios locales informaron del robo de cultivos por parte de israelíes en varios puntos del norte de Cisjordania, y de que, en el sur, colonos habían cosechado 40 olivos propiedad de un agricultor palestino e hirieron a tres agricultores cuando recogían aceitunas.
Consultado por Efe, el portavoz militar Roni Kaplan declaró que "para evitar roces se han delimitado zonas agrarias que hasta el final de la recolecta estarán cerradas al paso de israelíes" y en las que "estarán presentes representantes del Ejército, la Policía y la Administración Civil para dar respuesta a todo incidente anormal".
Con el arranque de temporada los palestinos reciben permisos de las fuerzas israelíes para acceder a sus tierras con el objeto de cosechar en puntos en los que se ven impedidos de hacerlo debido a las restricciones militares y a la verja de separación de Cisjordania construida por Israel a partir de 2003, que en determinados tramos se convierte en un muro de hormigón.
La recogida ha sido precedida también por actos de vandalismo contra propiedades palestinas como vehículos, mezquitas, cementerios cristianos en Ramala y cerca de Jerusalén, ataques tan frecuentes y rampantes que dejan de ser noticia.
El responsable de comunicación del Departamento de Negociaciones de la OLP, Xavier Abu Eid, declaró a Efe que desde el año 2007 se viene produciendo "un incremento sistemático de la violencia de los colonos" que busca "desterrar a la población palestina y forma parte de una estrategia de anexión de tierras".
"Con la violencia terrorista que los colonos ejercen bajo la protección del Ejército israelí, intentan desterrar los vestigios de la identidad palestina a través de los olivos", agregó.
Un ejemplo, según la OLP, se da en la zona de Cremisán, en Beit Yala, población del distrito de Belén en la que 58 familias ven amenazada la recolecta por el muro que Israel proyecta construir.
Más de la mitad de sus olivares están en esa zona y el aceite que producen es uno de los más refinados de Palestina.
Abu Eid explica que a diferencia de este tipo de plantación en otros lugares del mundo, los olivos palestinos requieren arduos cuidados para que den frutos y "quemarlos es condenar al campesino a tener que esperar unos 15 años para volver a cosechar sus aceitunas".
La OLP cifra en unos 2.225 los olivos dañados desde que se reanudaron las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos el 30 de julio hasta el pasado 10 de octubre, incluidos los casos de la aldea Awarta, con 1.150, o el de la semana pasada en Jalud, donde fueron incendiados 400.
Los ataques por parte de jóvenes colonos radicales responden en muchos casos a acciones de represalia por la que tratan de vengarse de acciones contrarias a su agenda política -incluso las decididas por Israel y su Ejército-, o de ataques palestinos, una estrategia que denominan "política de precio".
domingo, 11 de agosto de 2013
Jóvenes israelíes se rebelan contra su Ejército en Rechazo a la Ocupacion Palestina
Enlace a la Publicacion Original.
Jóvenes israelíes se rebelan contra su Ejército en apoyo a Palestina | Ver video
viernes, 26 de julio de 2013
La Ablacion Genital Femenina en nuestros tiempos.
Solamente cuando estas niñas llegan a un hospital sangrando o casi muertas, es cuando los medicos y las asistentes sociales, se percatan del hecho y muchas veces es muy tarde.
Más de 30 millones de mujeres de todo el mundo están en riesgo de ser víctimas de mutilación genital durante la próxima década, según un estudio realizado por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Unicef cifra en más de 125 millones las niñas y mujeres que viven actualmente tras haber sido sometidas a una ablación, una práctica que cuenta con una oposición de la población cada vez mayor en los países donde todavía se practica.
El informe, que la organización describe como el más completo realizado hasta la fecha sobre este tema, sostiene que el apoyo a la mutilación genital femenina ha disminuido en la población, ha puesto en común 20 años de datos de 29 países donde todavía se practica la ablación y señala que, en comparación con hace 30 años, actualmente hay una probabilidad menor de que las chicas sean mutiladas.
La directora ejecutiva adjunta de Unicef, Geeta Rao Gupta, afirma que este tipo de mutilación es "una violación de los derechos de las niñas a la salud, el bienestar y la autodeterminación". "Lo que queda claro en este informe es que la legislación por sí sola no es suficiente", asegura.
En Kenia y Tanzania, las niñas tienen tres veces menos probabilidades que sus madres de ser mutiladas, y las cifras han caído a casi la mitad en Benín, Irak, Liberia y Nigeria. Sin embargo, en Somalia, Guinea, Yibuti y Egipto está práctica permanece entre la mayoría de la población, mientras que ha habido un descenso imperceptible en Chad, Gambia, Malí, Senegal, Sudán o Yemen.
Unicef recomienda que se someta esta práctica a un mayor escrutinio público, para que se desafíen estas costumbres sociales arraigadas. La mutilación de los genitales de las niñas es defendida como un ritual tradicional y cultural para asegurar la virginidad de la mujer y hacerla casadera. Es una intervención peligrosa que puede originar hemorragias graves, problemas urinarios, infecciones, infertilidad y un aumento del riesgo de muerte de los recién nacidos en el parto.
Janina Oyarzun Israel
Agosto 24 2013
Clamor por una Revolucion de Mujeres en Palestina
Nosotras, las mujeres palestinas no podemos soportarnos a nosotros mismas o nuestros hijos o nuestros maridos. Somos como el fuego, y nada nos calma. Muchas veces no sabemos lo que está pasando, estamos simplemente enojadas.
Cuando pregunto a mis amigas sobre sus relaciones sexuales con sus maridos la respuesta se caracteriza por la ira. Y existe ese miedo constante a decir lo que queremos y lo que necesitamos. Tenemos miedo de decir que queremos sexo y la intimidad. No sabemos cómo disfrutar de nuestros cuerpos. No sabemos cómo aceptar la poderosa energía de nuestro cuerpo.Veo que la ira es cada vez mayor, y veo que la nueva generación está creciendo en su ira. Como una mujer palestina clamo: Si queremos una Palestina libre, tenemos que tener mujeres libres. Me refiero no sólo a los derechos comerciales de la mujer. También me refiero a la necesidad de cambiar el pensamiento tribal del papel de la mujer en la sociedad palestina. Estoy hablando de la libertad de descubrir nuestros cuerpos. Estoy hablando de sexualidad libre. Sí, las mujeres necesitan una revolución sexual en Palestina.Estamos viviendo en la era de las revoluciones. Las personas bajo ocupación buscan la libertad, la gente de la pobreza buscan la justicia, la gente en la guerra buscan la paz. Y ahora es el momento de las mujeres a rebelarse. Pero no contra el gobierno. Nos debe rebelarse contra el miedo que nos ha dominado durante mucho tiempo. Necesitamos un cambio.Nosotras, las mujeres en Palestina se nos pego el miedo. El miedo a perder la virginidad, que significa perder la honra y el honor de nuestras familias. El miedo a hablar nuestra verdad. El miedo a disfrutar y descubrir nuestros cuerpos. El miedo a decir lo que realmente queremos y necesitamos. No importa que tan educada la mujer pueda ser en Palestina, ella depende constantemente de un hombre hasta que muera. Ella está condicionada a creer que el cumplimiento de las necesidades del hombre debe prevalecer antes de cumplir con la suya.La mujer en Palestina no se le permite descubrir su cuerpo. Ella aprende a ignorar sus anhelos y necesidades Al mismo tiempo, ella está continuamente buscando un marido que le puede dar el lugar en la sociedad que quiere. Hasta el matrimonio, una mujer palestina tiene prohibido ver o tocar el cuerpo de un hombre. Ella no puede besar a un hombre, que no puede estar, junto con un hombre para que no pierda su valor. Una vez casados, ella podrá tener hijos y criarlos sin haber experimentado un orgasmo, o incluso disfrutar del sexo. Ella nunca ha aprendido cuándo decir que sí y cuándo decir no. Siente la energía de su cuerpo y no sabe o no puede expresar lo que ella anhela, un beso, un abrazo o la intimidad sexual.Y aquí comienza la ira: El hombre quiere que su esposa disfrute de tener relaciones sexuales con él, pero ella no lo disfruta. Nunca hablan de ello, porque no se animan a expresar sus verdaderos sentimientos sobre el sexo. En cambio, ella se obsesiona con la limpieza de la casa y se entera de cómo jugar el gran jefe de la familia. Esta guerra de los sexos se llama familia. Y ahora dirigen su ira hacia sus hijos. Cuando todo está dicho y hecho, todo lo que ves es un campo de batalla donde se lo mire: mujer enojada, el marido enojado y niños muy enojados con mucho poder que nadie puede dominar más.Detrás de cada pelea tonta entre un esposo y una esposa, hay una mujer que no se siente libre. Para permanecer en este sistema significa que ira creciendo. La permanencia en este sistema sólo se reproducen las generaciones futuras que se caracterizan por la violencia.Tenemos que poner fin a la guerra entre los sexos con el fin de tener una Palestina libre. Y para hacer eso, necesitamos una revolución de mujeres, no para superar los hombres, no para luchar contra el papel de un hombre en la sociedad. No, por el contrario, luchamos también para los hombres. Cuando la mujer es libre, el hombre se hace libre. El hombre también es víctima de este sistema de miedo. Además, el hombre tiene miedo de que no puede decir su verdad. Él tiene miedo de que alguien pueda hacer daño a su esposa, hija o hermana. Él teme que él no sabe cómo dar placer a su mujer. Él siente que debe pretender ser fuerte y todo lo sabe por el resto de su vida. El hombre se paraliza. Esto es por qué los hombres no pueden hacer la revolución; sólo nosotras las mujeres nos podemos conducir a la libertad y al hacer esto, los hombres van a ser libres. Cuando la mujer queda libre, los hombres son libres, y también a los niños. Así que al final, tendrá una sociedad libre.La energía sexual es una fuerza muy poderosa. Si con opresión tiene el potencial de dejar destrucción a su paso, lo que lleva a problemas familiares, problemas de salud, el abuso sexual, los niños enojados, y tanta frustración. Pero, si el poder de la energía sexual es libre, puede ser una fuente de amor, de alegría profunda, de comprensión y de una nueva vida.Cuando las mujeres en Palestina aprendamos a disfrutar de nuestros cuerpos, muchas cosas van a cambiar en nuestra sociedad. Las mujeres entonces sabremos gozar del contacto sexual y sabremos cómo guiar al hombre para darnos placer. Esto implicara al hombre, porque él sentirá que él y su esposa disfrutaron juntos del contacto. Los niños serán más felices porque sus padres ya no estarán enojados. Los niños podrán ser niños. El abuso sexual va a terminar, y la generación más joven aprenderá cuándo decir que sí y cuándo decir no.
Ellos van a aprender cómo expresar sus necesidades, sus necesidades reales.Necesitamos la revolución de las mujeres en Palestina.
No se hará en un día y una noche, pero tenemos que empezar por alguna parte. Creo que esto ocurrirá. Veo a los hombres y mujeres que trabajan juntos para construir la confianza de nuevo y se apoyan mutuamente en este camino de redescubrimiento. Los veo el desarrollo de una nueva base para la colaboración real.No lo haría usted? Acaso no queremos una imagen mas tranquila y hermosa de una sociedad como esta en Palestina? Incluso en el mundo entero?
Firma Dina Awwad
lunes, 22 de julio de 2013
Escritores Israelies hacen un llamado , frente a la Resolucion del Sal de tu casa. Ahora es el campo de tiro 918 “Tenemos que presionar para que la sociedad despierte. Los ciudadanos, más que los políticos, podemos llevar este conflicto a un nuevo punto, ganando batalla tras batalla desde el sentido común y la justicia.
Israel quiere expulsar a más de mil palestinos de 12 aldeas en las montañas del sur de Hebrón para convertir la zona en un campo de tiro.
Tras 13 años de litigio, la Corte Suprema debe decidir en breve qué ocurre con estas familias.
Israel sostiene que los afectados no viven allí permanentemente. Los palestinos, que es su casa desde hace generaciones.
Muy cerca, bloques de hormigón con pintadas en hebreo, árabe e inglés advierten del peligro latente. “Zona de fuego. Entrada prohibida”, rezan. Eso es lo que el Gobierno de Israel quiere que sean 12 villas del distrito de Yata, Mufaqara entre ellas: un área cerrada para maniobras militares. La llamada zona de fuego 918. Para ello, quiere expulsar a un millar largo de palestinos que residen en la zona desde que tienen memoria ellos, sus padres, sus abuelos. Propietarios privados de la tierra. Tras 13 años de litigio, este mes la Corte Suprema debía decidir el futuro de los poblados, pero ha retrasado la vista hasta el 2 de septiembre. Esta promete ser la definitiva. Una cuarentena de escritores israelíes, por primera vez, ha emitido un comunicado en el que llama a su Ejecutivo a “respetar” las aldeas y, a sus conciudadanos, a romper el “sólido cinismo” y el “silencio” con que consienten la ocupación. La espera, pese al ánimo, es terriblemente angustiosa.
Mahmud Hamandeh nació en Mufaqara. Sabe a ciencia cierta que al menos tiene tres generaciones a sus espaldas que residieron en la misma zona. A sus 65 años, es hoy el portavoz de la villa. “El problema comenzó en los años 80, cuando empezaron a planificar las colonias. Todos aguardamos a que la comunidad internacional las parase pero, al contrario, se deja incluso que crezcan, con puestos de avanzada. Luego nos ilusionamos con los Acuerdos de Oslo [1993], pero tampoco. Pasó el tiempo y se concretó la amenaza. Quieren que mis campos sean zona de tiro. Aquí todos somos pastores de ovejas y cabras y plantamos lo que se puede. ¿Qué daño hacemos? ¿Por qué no construyen el campo de tiro en el desierto del Negev, donde no viva nadie?”, se pregunta, con la indignación creciendo en su voz.
En 1999, cuando la orden estaba dada y los vecinos aún organizaban su resistencia, camiones del Ministerio de Defensa entraron por la noche en el poblado, como en otros lugares vecinos, y se llevaron a decenas de familias. Las excavadoras tiraron sus casas o destrozaron el acceso a las que están hechas en la piedra, a modo de cuevas. Montaron en los vehículos a niños, ancianos, adultos, junto con sus rebaños, y los recolocaron en pueblos próximos, absolutamente alejados de su modo de vida y de su propiedad legítima.
Fue tan grave esta incursión que la Corte Suprema permitió que los palestinos regresasen a sus casas, en unas 3.000 hectáreas de suelo. Los jueces decidieron que se mantendría el status quo en el área hasta que se demostrase si, realmente, sus habitantes tenían o no residencia permanente en estas aldeas. Porque ese es el principal argumento que usa Israel para tomar la tierra: los vecinos no viven allá, dice, sólo van muy de cuando en cuando, y tienen sus casas estables en Yata, el mayor pueblo palestino de la comarca, el que da nombre al distrito. Israel alega una segunda razón para movilizar a este millar de personas: si siguen allá cuando se instale el campo de tiro podrán recopilar informaciones de inteligencia sobre sus métodos de entrenamiento e incluso recoger armamento olvidado, que puede ser usado más tarde para ataques terroristas.
“Vea mi casa, mi modo de vida. Está claro que no vengo aquí cada dos meses a dar un paseo. No soy un invasor en mi propia tierra, como quieren hacer ver”, se queja Mahmud. Nada parece abandonado. Todo rezuma rutina diaria. Es cierto que algunos de sus convecinos tienen casa en propiedad o en alquiler en Yata, además de la de Mufaqara, “pero nadie pregunta a un judío de Susiya si además de en la colonia tienen un chalé de veraneo en la playa. Nadie le obliga a irse por eso, ¿verdad?”, ejemplifica Avner Gueverianu, israelí, miembro de la ONG Breaking The Silence, que hizo su servicio militar en la zona y ahora denuncia lo que quieren ejecutar sus ex compañeros.
Shlomo Lecker, el abogado de las familias, explica que los residentes no tienen apenas títulos escritos de propiedad, porque no era la costumbre en las montañas cuando allá se instalaron. Sin embargo, como en el caso de los casi 50.000 beduinos del Negev que Israel va a desplazar porque entiende que sus aldeas son ilegales, hay testimonios del Imperio Otomano y del posterior Mandato Británico que constatan que esta tierra era de quien hoy la ocupa, legalmente. “Son contratos verbales en muchos casos –insiste-, pero son contratos”. Sobre la presencia de pobladores en la zona tienen además evidencias históricas, desde restos romanos –fue un importante centro de comercio y aún quedan restos de algunas de sus infraestructuras, algunos en uso- hasta fotografías aéreas previas a la creación del Estado de Israel (1948).
El “asedio”, abunda Lecker, es “constante” por parte del Ministerio de Defensa de Israel. Cada cierto tiempo, los soldados entran en las villas, hacen inspecciones, piden papeles. Plantan carteles de peligro o sobrevuelan la zona con sus helicópteros. Los colonos vecinos han talado algunos de los esenciales arbustos o han envenenado el agua de los animales, cuando esta región cubre el 40% de las necesidades de ovejas y pollos de todo el sur de Cisjordania, según informa a Efe el Ayuntamiento de Yata.
“El acoso llega a todo: les tiran cisternas de agua, los sanitarios que colocan en las afueras de las viviendas… No pueden conectarse a la red de suministro de agua potable, por lo que la compran a los pueblos vecinos a un precio muy elevado. Tampoco pueden engancharse a la red de electricidad. Ni respetan su modo tradicional de vida ni les dejan mejorar en cosas esenciales que sí quieren incluir en su día a día. Es estresante y es un crimen de guerra”, explica el letrado. Como sostiene Jonathan Brenneman, voluntario de los Equipos Cristianos de Acción por la Paz (ECAP), todo se mezcla con los “disparos y bengalas” que se dejan oír por la noche “y entonces la paranoia echa raíces”. “Aquí están al borde de la desesperación, desde hace 20 años”, insiste.
Un ejemplo de la tensión diaria es el paseo de los niños de Mufaqara hasta el colegio. Una quincena de niños acude a las aulas, en el valle, a varios kilómetros a pie, con escolta de cooperantes italianos de la Operazione Colomba. Los pequeños sufren agresiones por parte de los colonos próximos desde 2006. Las videocámaras occidentales que todo lo graban les sirven de escudos, evitan que se acerquen sus atacantes. No siempre, es verdad. Hace dos años, un voluntario fue apaleado. “Hasta los militares que protegen estos asentamientos tienen miedo de sus vecinos”, reconoce Gueverianu.
Tras más de 12 años de miedo diario, Israel ha presentado ante el juez su propuesta, tras investigar la situación de los poblados. Propone que se evacuen ocho de las aldeas, aunque se permitiría a sus moradores regresar los fines de semana, los festivos judíos y un mes al año para cultivar y pasear al ganado, algo “absolutamente insuficiente” a juicio de los residentes. Las otras cuatro villas deberán ser demolidas, propone el Gobierno, para ser sometidas a una nueva planificación urbana que llevaría aparejada restricciones de movimiento “debido a la cercanía a la zona de tiro”. De un día para otro se espera que el Supremo decida. Puede optar por la expulsión, por mantener los pueblos o por someterlos a condiciones varias. “Si sólo queremos vivir… vivir con dignidad y honor…”, insiste el portavoz de Mufaqara.
Mahmud Hamandeh habla en una jaima, rodeado de prensa y de escritores israelíes que han acudido a apoyar su causa, parte de los intelectuales que han firmado el documento que pide “a aquellos que sean capaces de escuchar” que eviten “otra injusticia” contra los palestinos. Entre los que suscriben el texto se encuentran los nombres más destacados de las letras de Israel: David Grossman, Amos Oz, A.B. Yehoshua. “Estoy aquí porque es lo sensato. Es lo que merece esta gente. Pero también pienso en la salud mental de mi país, de Israel, que no se plantea lo que hacemos a los palestinos. Es una injusticia que hay que denunciar, pero en cambio cada vez somos más insensibles, más conservadores, menos solidarios”, denuncia Eyal Megged. Su colega Alona Kimhi comparte la misma visión. “Tenemos que presionar para que la sociedad despierte. Los ciudadanos, más que los políticos, podemos llevar este conflicto a un nuevo punto, ganando batalla tras batalla desde el sentido común y la justicia. Es el momento del compromiso”, dijo a los vecinos de la villa, descalza, con un té en las manos.
El grupo regresa a Israel. Atrás quedan las villas y su dolor. Mahmud y su familia reparten ciruelas como despedida, junto a la tienda apuntalada que es su casa. Antes, una vez, hubo una vivienda de ladrillo, ilegal, sin permiso, pero “necesaria” ante las inclemencias del tiempo. El Ejército se la ha tirado varias veces. Ahora la tiene a medio levantar de nuevo. “Pueden destruir nuestra casa pero no nuestros derechos. No se pueden confiscar las mentes de los palestinos”.
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Divagaciones y Poesia en Destierro
El atardecer tiene fragilidad de espuma entre los dedos
Viene y va el infiel viento, siguiendo la huella de otras primaveras.
¡Como es tu rostro en este crepúsculo dorado?
¿ y tu risa de niña adolescente?
Hace minutos me llamó tu libro desde la mesa, donde todas las noches equilibrio palabras.
Hay palabras y floridos lenguajes entre sus hojas.
Hay lentitud de sueños y pequeñas caravanas de sonrisas, gestos y recuerdos.
Nombres y rostros que con el tiempo perderán persistencia y relieve,
Que dejaran mensaje y poesía como liviana siembra de juventud y belleza.
¿Cómo pondré entre todo ello mi enojosa aspereza?
Donde estará la voz precisa de tu sapiencia y encanto?
¿De donde extraeré el eco necesario para la tarea diaria?
Quisiera detener entre las manos, la arena implacable de las horas y ofrecértela.
¿No sería acaso este mi mejor regalo?
