
La
barrera de separación de Israel vista desde Al Ram, otrora una próspera
comunidad de Jerusalén oriental que ahora está al otro lado y resulta
económicamente perjudicada. Crédito: Jillian Kestler-D'Amours/IPS.
JERUSALÉN , 28 may 2013 (IPS) -
Gruesos cerrojos sellan las puertas frontales de comercios, ahora
cubiertos de grafitis y mugre por la falta de uso. Unos pocos clientes
pasan por la calle apenas iluminada, a veces deteniéndose a mirar las
frutas y verduras, o comprando en carnicerías casi vacías del oriente de
esta ciudad.
“Todos los comercios
están cerrados. El mío es el único abierto. Este solía ser el mejor
lugar”, dice Mustafa Sunocret, de 64 años, mientras vende verduras en un
pequeño puesto del mercado cercano a su hogar familiar en el barrio
musulmán de la Ciudad Vieja de Jerusalén.
En medio de los
coloridos pañuelos, ropas y alfombras, artesanías en cerámica y
recuerdos religiosos que se acumulan en los puestos y tiendas de esa
zona histórica, los comerciantes palestinos se esfuerzan por mantener a
flote sus negocios.
Sunocret, cuya salud empeora cada día, dice a
IPS que no puede trabajar fuera de la Ciudad Vieja, aunque le pesa el
costo de mantener su comercio, por el que paga elevadas cuentas de
electricidad, agua e impuestos municipales.
Abed Ajloni, dueño de
un local de antigüedades, debe 250.000 shekels (unos 68.000 dólares) de
impuestos a la Municipalidad de Jerusalén. Casi todos los días, los
recaudadores de tributos llegan a la Ciudad Vieja acompañados por
policías y soldados israelíes, para presionar a los habitantes para que
paguen, relata a IPS.
“Luego de 45 años
de ocupación, los jerosolimitanos árabes padecen esquizofrenia política
y cultural”. International Crisis Group
“Se
siente como si estuvieran volviendo para ocupar la ciudad, con los
soldados y los policías”, dice Ajloni, quien es propietario del mismo
comercio desde hace 35 años. “Pero, ¿a dónde puedo ir? ¿Qué puedo hacer?
Toda mi vida estuve en este lugar”, resume.
“¿Acaso Jerusalén nos pertenece a nosotros, o a alguien más? ¿Quién es responsable por Jerusalén? ¿Quién?”, agrega.
Anexión ilegal
Israel
ocupó Jerusalén oriental , incluida la Ciudad Vieja, en 1967. En julio
de 1980 aprobó una ley en la que declaró que “Jerusalén, completa y
unida, es la capital de Israel”. Pero esto sigue sin ser reconocido por
la comunidad internacional.
Según el derecho internacional,
Jerusalén oriental es territorio ocupado –junto con Cisjordania, la
franja de Gaza y los sirios altos del Golán–, y los residentes
palestinos de la ciudad están protegidos por la Cuarta Convención de
Ginebra.
Históricamente, Jerusalén fue el centro económico,
político y cultural de la vida para toda la población palestina. Pero
tras décadas de languidecer bajo las políticas israelíes para aislar a
la ciudad del resto de los territorios ocupados, sin servicios
municipales e inversiones, la parte oriental se ha sumido en un estado
de pobreza y abandono.
“Luego
de unos 45 años de ocupación, los jerosolimitanos árabes padecen
esquizofrenia política y cultural, simultáneamente conectados y aislados
de las áreas que los rodean: Ramalah y Cisjordania hacia su oriente,
Jerusalén occidental e Israel hacia el occidente”,
según el International Crisis Group.Las
restricciones israelíes a la planificación y construcción, las
demoliciones de viviendas, la falta de inversión en educación y empleo,
la construcción de una barrera de separación de 2,5 metros de altura
entre barrios palestinos y las zonas que los rodean, y un sistema de
permisos para entrar a Jerusalén han contribuido con el aislamiento de
la ciudad.
Organizaciones políticas formales de los palestinos
también fueron prohibidas en la ciudad, y entre 2001 y 2009 Israel
clausuró 26 de ellas, incluida la exsede de la Organización para la
Liberación de Palestina en Jerusalén, la Casa de Oriente y la Cámara de
Comercio de Jerusalén.
Pobreza extrema
Las políticas
israelíes también encarecieron los precios de productos y servicios
básicos, y obligaron a muchos dueños de negocios palestinos a cerrar y
mudarse a Ramalah o a otros barrios palestinos al otro lado de la
muralla. Muchos jerosolimitanos palestinos también prefieren hacer sus
compras en Cisjordania, o en Jerusalén occidental, donde los precios son
más bajos.
Los palestinos constituyen 39 por ciento de la
población actual de la ciudad, casi 80 por ciento de los habitantes de
Jerusalén oriental, y 85 por ciento de niños y niñas, viven bajo la
línea de pobreza.
“¿Cómo puede uno desarrollar (una) economía si
no maneja sus propios recursos y si no tiene ningún control de sus
fronteras?”, plantea Zakaria Odeh, director de la
Coalición Cívica para los Derechos de los Palestinos en Jerusalén, sobre “esta clase de fragmentación, puestos de control, cierres”.
“Sin libertad de circulación de mercaderías y de seres humanos, ¿cómo se desarrolla una economía?”, pregunta.
“No
se puede hablar de una economía independiente en Jerusalén o en
Cisjordania o en toda Palestina sin una solución política. Nosotros no
tenemos una economía palestina; tenemos actividades económicas. Eso es
todo lo que tenemos”, dice Odeh a IPS.
Solo la barrera de separación de Israel, según
un informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD),
ha causado la pérdida directa de alrededor de 1.000 millones de dólares
a los palestinos en Jerusalén, y continúa haciendo perder oportunidades
por 200 millones de dólares por año.
El corte y control que
Israel impone a la carretera Jerusalén-Jericó, histórica ruta comercial
que conectaba a Jerusalén con el resto de Cisjordania y Medio Oriente,
también ha contribuido con el colapso económico de la ciudad.
Separación de Jerusalén de Cisjordania
Antes
de la primera Intifada (levantamiento palestino), que se inició en
1987, Jerusalén oriental contribuía con entre 14 y 15 por ciento del
producto interno bruto de los territorios palestinos ocupados.
Para
2000, ese guarismo había caído a menos de ocho por ciento. Y en 2010,
la economía de Jerusalén oriental, comparada con el resto de los
territorios palestinos ocupados, se estimaba en apenas siete por ciento.
“La
separación económica causó la contracción del tamaño relativo de la
economía de Jerusalén oriental, su desprendimiento de los demás
territorios palestinos ocupados y el redireccionamiento gradual del
empleo de Jerusalén oriental hacia el mercado laboral israelí”, concluyó
el informe de la UNCTAD.
Hace décadas, Israel adoptó la política
de mantener el “equilibrio demográfico” en Jerusalén, e intenta limitar
la cantidad de residentes palestinos de la ciudad a 26,5 por ciento o
menos de la población total.
Para mantener esta composición,
Israel construyó numerosos asentamientos judíos dentro y alrededor de
Jerusalén, y cambió las fronteras municipales para englobar los barrios
judíos al tiempo de excluir a los palestinos.
Actualmente se
estima que 90.000 palestinos que tienen derechos de residencia en
Jerusalén viven al otro lado de la barrera de separación y deben
atravesar los puestos de control israelíes a fin de poder ir a la
escuela, recibir tratamiento médico, trabajar y obtener otros servicios.
“Israel
está usando toda clase de herramientas para presionar a los palestinos
para que se vayan; unas veces esas herramientas son visibles, y otras,
invisibles”, explica Ziad al-Hammouri, director del Centro de Jerusalén
para los Derechos Sociales y Económicos.
Por lo menos 25 por
ciento de los 1.000 comercios palestinos de la Ciudad Vieja fueron
cerrados en los últimos años a consecuencia de los altos impuestos y a
la falta de clientes, dice IPS.
“Los impuestos son una herramienta
invisible… tan peligrosa como revocar las tarjetas de identificación y
demoler casas”, señala.
“Israel usará esto como presión y como herramienta en el futuro, para confiscar estos comercios y propiedades”, agrega.