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viernes, 26 de julio de 2013

La Ablacion Genital Femenina en nuestros tiempos.

24 de Julio de 2013 a la(s) 20:26
Detenerse a pensar en las atrocidades que se han cometido en la historia en contra de niñas y mujeres, es algo que duele, pero que no duele ni molesta lo suficiente. ya que muchas de  estas practicas aberrantes , perversas aun estan  vigentes.Y no solo en paises alejados de la modernidad y las comunicaciones,al reves gracias al desplazamiento migratorio dessde unos a otros paises inclusive en difrentes continentes, esta practicas se estan extenfiendo en otras sociedades , como es el caso de Israel, en donde  la acogida a imigrantes de Etiopia, Argelia, Tunez, Marruecos , Irak, Egipto , Sudan, y otros mas. Donde se estima que mas del 40% de las mujeres venidas de estos paises , con un promedio de edad de entre 30 y 50 años , han sido sometidas a Mutilaciones .Practica penada por la Ley en Israel, pero dificil de detectar, ya que se realiza en los hogares, como una tradicion ancestral , pasando de madres a hijas , sobrinas.Y ellas guardan silencio, el grito de la niña se ahoga con el paso del tiempo, llegando a olvidar aquel acto inhumano cometido por sus parientes mas cercanos.
Solamente cuando estas niñas llegan a un hospital sangrando o casi muertas, es cuando los medicos y las asistentes sociales, se percatan del hecho y muchas veces es muy tarde.

Más de 30 millones de mujeres de todo el mundo están en riesgo de ser víctimas de mutilación genital durante la próxima década, según un estudio realizado por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Unicef cifra en más de 125 millones las niñas y mujeres que viven actualmente tras haber sido sometidas a una ablación, una práctica que cuenta con una oposición de la población cada vez mayor en los países donde todavía se practica.
El informe, que la organización describe como el más completo realizado hasta la fecha sobre este tema, sostiene que el apoyo a la mutilación genital femenina ha disminuido en la población, ha puesto en común 20 años de datos de 29 países donde todavía se practica la ablación y señala que, en comparación con hace 30 años, actualmente hay una probabilidad menor de que las chicas sean mutiladas.
La directora ejecutiva adjunta de Unicef, Geeta Rao Gupta, afirma que este tipo de mutilación es "una violación de los derechos de las niñas a la salud, el bienestar y la autodeterminación". "Lo que queda claro en este informe es que la legislación por sí sola no es suficiente", asegura.
En Kenia y Tanzania, las niñas tienen tres veces menos probabilidades que sus madres de ser mutiladas, y las cifras han caído a casi la mitad en Benín, Irak, Liberia y Nigeria. Sin embargo, en Somalia, Guinea, Yibuti y Egipto está práctica permanece entre la mayoría de la población, mientras que ha habido un descenso imperceptible en Chad, Gambia, Malí, Senegal, Sudán o Yemen.
Unicef recomienda que se someta esta práctica a un mayor escrutinio público, para que se desafíen estas costumbres sociales arraigadas. La mutilación de los genitales de las niñas es defendida como un ritual tradicional y cultural para asegurar la virginidad de la mujer y hacerla casadera. Es una intervención peligrosa que puede originar hemorragias graves, problemas urinarios, infecciones, infertilidad y un aumento del riesgo de muerte de los recién nacidos en el parto.

Janina Oyarzun Israel
Agosto 24 2013

Clamor por una Revolucion de Mujeres en Palestina

Nací y crecí en los territorios ocupados de Palestina. He vivido bajo la ocupación israelí durante toda mi vida, y he vivido bajo la ocupación de la opresión sexual como todas mis amigas, mis vecinas, mi madre y mi abuela.Miro a mi alrededor y veo que la furia de la mujer es cada vez más intensa con el tiempo.
 Nosotras, las mujeres palestinas no podemos soportarnos a nosotros mismas o nuestros hijos o nuestros maridos. Somos como el fuego, y nada nos calma. Muchas veces no sabemos lo que está pasando, estamos simplemente enojadas. 
 Cuando pregunto a mis amigas sobre sus relaciones sexuales con sus maridos la respuesta se caracteriza por la ira. Y existe ese miedo constante a decir lo que queremos y lo que necesitamos. Tenemos miedo de decir que queremos  sexo y la intimidad. No sabemos cómo disfrutar de nuestros cuerpos. No sabemos cómo aceptar la poderosa energía de nuestro cuerpo.Veo que la ira es cada vez mayor, y veo que la nueva generación está creciendo en su ira. Como una mujer palestina clamo: Si queremos una Palestina libre, tenemos que tener mujeres libres. Me refiero no sólo a los derechos comerciales de la mujer. También me refiero a la necesidad de cambiar el pensamiento tribal del papel de la mujer en la sociedad palestina. Estoy hablando de la libertad de descubrir nuestros cuerpos. Estoy hablando de sexualidad libre. Sí, las mujeres necesitan una revolución sexual en Palestina.Estamos viviendo en la era de las revoluciones. Las personas bajo ocupación buscan la libertad, la gente de la pobreza buscan la justicia, la gente en la guerra buscan la paz. Y ahora es el momento de las mujeres a rebelarse. Pero no contra el gobierno. Nos debe rebelarse contra el miedo que nos ha dominado durante mucho tiempo. Necesitamos un cambio.Nosotras, las mujeres en Palestina se nos pego  el miedo. El miedo a perder la virginidad, que significa perder la honra y el honor de nuestras familias. El miedo a hablar nuestra verdad. El miedo a disfrutar y descubrir nuestros cuerpos. El miedo a decir lo que realmente queremos y necesitamos. No importa que tan educada la mujer pueda ser en Palestina, ella depende constantemente de un hombre hasta que muera. Ella está condicionada a creer que el cumplimiento de las necesidades del hombre debe prevalecer antes de cumplir con la suya.La mujer en Palestina no se le permite descubrir su cuerpo. Ella aprende a ignorar sus anhelos y necesidades Al mismo tiempo, ella está continuamente buscando un marido que le puede dar el lugar en la sociedad que quiere. Hasta  el matrimonio, una mujer palestina tiene prohibido ver o tocar el cuerpo de un hombre. Ella no puede besar a un hombre, que no puede estar, junto con un hombre para que no pierda su valor. Una vez casados, ella podrá tener hijos y criarlos sin haber experimentado un orgasmo, o incluso disfrutar del sexo. Ella nunca ha aprendido cuándo decir que sí y cuándo decir no. Siente la energía de su cuerpo y no sabe o no puede expresar lo que ella anhela, un beso, un abrazo o la intimidad sexual.Y aquí comienza la ira: El hombre quiere que su esposa disfrute de tener relaciones sexuales con él, pero ella no lo disfruta. Nunca hablan de ello, porque no se animan a expresar sus verdaderos sentimientos sobre el sexo. En cambio, ella se obsesiona con la limpieza de la casa y se entera de cómo jugar el gran jefe de la familia. Esta guerra de los sexos se llama familia. Y ahora dirigen su ira hacia sus hijos. Cuando todo está dicho y hecho, todo lo que ves es un campo de batalla donde se lo mire: mujer enojada, el marido enojado y niños muy enojados con mucho poder que nadie puede dominar más.Detrás de cada pelea tonta entre un esposo y una esposa, hay una mujer que no se siente libre. Para permanecer en este sistema significa que ira creciendo. La permanencia en este sistema sólo se reproducen las generaciones futuras que se caracterizan por la violencia.Tenemos que poner fin a la guerra entre los sexos con el fin de tener una Palestina libre. Y para hacer eso, necesitamos una revolución de mujeres, no para superar los hombres, no para luchar contra el papel de un hombre en la sociedad. No, por el contrario, luchamos también para los hombres. Cuando la mujer es libre, el hombre se hace libre. El hombre también es víctima de este sistema de miedo. Además, el hombre tiene miedo de que no puede decir su verdad. Él tiene miedo de que alguien pueda hacer daño a su esposa, hija o hermana. Él teme que él no sabe cómo dar placer a su mujer. Él siente que debe pretender ser fuerte y todo lo sabe por el resto de su vida. El hombre se paraliza. Esto es por qué los hombres no pueden hacer la revolución; sólo nosotras las mujeres nos podemos  conducir a la libertad y al hacer esto, los hombres van a ser libres. Cuando la mujer queda libre, los hombres son libres, y también a los niños. Así que al final, tendrá una sociedad libre.La energía sexual es una fuerza muy poderosa. Si con opresión tiene el potencial de dejar destrucción a su paso, lo que lleva a problemas familiares, problemas de salud, el abuso sexual, los niños enojados, y tanta frustración. Pero, si el poder de la energía sexual es libre, puede ser una fuente de amor, de alegría profunda, de comprensión y de una nueva vida.Cuando las mujeres en Palestina aprendamos a disfrutar de nuestros cuerpos, muchas cosas van a cambiar en nuestra sociedad. Las mujeres entonces sabremos gozar del contacto sexual y sabremos cómo guiar al hombre para darnos placer. Esto implicara al hombre, porque él sentirá que él y su esposa disfrutaron juntos del contacto. Los niños serán más felices porque sus padres ya no estarán enojados. Los niños podrán ser niños. El abuso sexual va a terminar, y la generación más joven aprenderá cuándo decir que sí y cuándo decir no.
 Ellos van a aprender cómo expresar sus necesidades, sus necesidades reales.Necesitamos la revolución de las mujeres en Palestina.  
No se hará en un día y una noche, pero tenemos que empezar por alguna parte. Creo que esto ocurrirá. Veo a los hombres y mujeres que trabajan juntos para construir la confianza de nuevo y se apoyan mutuamente en este camino de redescubrimiento. Los veo el desarrollo de una nueva base para la colaboración real.No lo haría usted? Acaso no queremos una imagen mas tranquila y hermosa de una sociedad como esta en Palestina? Incluso en el mundo entero?
Firma Dina Awwad

lunes, 22 de julio de 2013

Escritores Israelies hacen un llamado , frente a la Resolucion del Sal de tu casa. Ahora es el campo de tiro 918 “Tenemos que presionar para que la sociedad despierte. Los ciudadanos, más que los políticos, podemos llevar este conflicto a un nuevo punto, ganando batalla tras batalla desde el sentido común y la justicia.

Israel quiere expulsar a más de mil palestinos de 12 aldeas en las montañas del sur de Hebrón para convertir la zona en un campo de tiro.

Tras 13 años de litigio, la Corte Suprema debe decidir en breve qué ocurre con estas familias.

Israel sostiene que los afectados no viven allí permanentemente. Los palestinos, que es su casa desde hace generaciones.

La familia de Mahmud Hamandeh, portavoz de la villa de Mufaqara, en una de las casas amenazadas por el Ministerio de Defensa de Israel.
La familia de Mahmud Hamandeh, portavoz de la villa de Mufaqara, en una de las casas amenazadas por el Ministerio de Defensa de Israel.
La carretera es buena. Lisa, señalizada, cuidada. Es fácil acceder a Susiya, Maon, Abigail, Karmel. Un colono israelí puede llegar allá sin contratiempos e instalarse a vivir en estas villas-fortaleza, rodeadas de carreteras vigiladas por militares y con controles de acceso, protegidas. Pueblos que son un vergel –con agua subvencionada por el Estado- en las montañas desérticas del sur de Hebrón, Cisjordania, sí, pero catalogado como zona c, bajo control civil y militar de Israel. En mitad del valle se acaba lo bueno. El asfalto desaparece, sólo el polvo cubre el camino desdibujado e irregular que lleva hasta Mufaqara. No hay indicaciones. Nada anima a bajar a la hondonada, salteada de jaimas endebles, sartén al mediodía de verano. Los vecinos, cansados de callar, han plantado unas columnas de neumáticos marcando su territorio. Verdes, blancos, rojos, negros, los colores de la bandera palestina.
Muy cerca, bloques de hormigón con pintadas en hebreo, árabe e inglés advierten del peligro latente. “Zona de fuego. Entrada prohibida”, rezan. Eso es lo que el Gobierno de Israel quiere que sean 12 villas del distrito de Yata, Mufaqara entre ellas: un área cerrada para maniobras militares. La llamada zona de fuego 918. Para ello, quiere expulsar a un millar largo de palestinos que residen en la zona desde que tienen memoria ellos, sus padres, sus abuelos. Propietarios privados de la tierra. Tras 13 años de litigio, este mes la Corte Suprema debía decidir el futuro de los poblados, pero ha retrasado la vista hasta el 2 de septiembre. Esta promete ser la definitiva. Una cuarentena de escritores israelíes, por primera vez, ha emitido un comunicado en el que llama a su Ejecutivo a “respetar” las aldeas y, a sus conciudadanos, a romper el “sólido cinismo” y el “silencio” con que consienten la ocupación. La espera, pese al ánimo, es terriblemente angustiosa.
Mahmud Hamandeh nació en Mufaqara. Sabe a ciencia cierta que al menos tiene tres generaciones a sus espaldas que residieron en la misma zona. A sus 65 años, es hoy el portavoz de la villa. “El problema comenzó en los años 80, cuando empezaron a planificar las colonias. Todos aguardamos a que la comunidad internacional las parase pero, al contrario, se deja incluso que crezcan, con puestos de avanzada. Luego nos ilusionamos con los Acuerdos de Oslo [1993], pero tampoco. Pasó el tiempo y se concretó la amenaza. Quieren que mis campos sean zona de tiro. Aquí todos somos pastores de ovejas y cabras y plantamos lo que se puede. ¿Qué daño hacemos? ¿Por qué no construyen el campo de tiro en el desierto del Negev, donde no viva nadie?”, se pregunta, con la indignación creciendo en su voz.
Vista de Mufaqara, en un valle al sur de Hebrón rodeado de colonias ilegales.
Vista de Mufaqara, en un valle al sur de Hebrón rodeado de colonias ilegales.
En 1999, cuando la orden estaba dada y los vecinos aún organizaban su resistencia, camiones del Ministerio de Defensa entraron por la noche en el poblado, como en otros lugares vecinos, y se llevaron a decenas de familias. Las excavadoras tiraron sus casas o destrozaron el acceso a las que están hechas en la piedra, a modo de cuevas. Montaron en los vehículos a niños, ancianos, adultos, junto con sus rebaños, y los recolocaron en pueblos próximos, absolutamente alejados de su modo de vida y de su propiedad legítima.
Fue tan grave esta incursión que la Corte Suprema permitió que los palestinos regresasen a sus casas, en unas 3.000 hectáreas de suelo. Los jueces decidieron que se mantendría el status quo en el área hasta que se demostrase si, realmente, sus habitantes tenían o no residencia permanente en estas aldeas. Porque ese es el principal argumento que usa Israel para tomar la tierra: los vecinos no viven allá, dice, sólo van muy de cuando en cuando, y tienen sus casas estables en Yata, el mayor pueblo palestino de la comarca, el que da nombre al distrito. Israel alega una segunda razón para movilizar a este millar de personas: si siguen allá cuando se instale el campo de tiro podrán recopilar informaciones de inteligencia sobre sus métodos de entrenamiento e incluso recoger armamento olvidado, que puede ser usado más tarde para ataques terroristas.
“Vea mi casa, mi modo de vida. Está claro que no vengo aquí cada dos meses a dar un paseo. No soy un invasor en mi propia tierra, como quieren hacer ver”, se queja Mahmud. Nada parece abandonado. Todo rezuma rutina diaria. Es cierto que algunos de sus convecinos tienen casa en propiedad o en alquiler en Yata, además de la de Mufaqara, “pero nadie pregunta a un judío de Susiya si además de en la colonia tienen un chalé de veraneo en la playa. Nadie le obliga a irse por eso, ¿verdad?”, ejemplifica Avner Gueverianu, israelí, miembro de la ONG Breaking The Silence, que hizo su servicio militar en la zona y ahora denuncia lo que quieren ejecutar sus ex compañeros.
Los escritores Zeruya Shalev, Etal Megged y Alona Kimhi, en la jaima de Mufaqara.
Los escritores Zeruya Shalev, Etal Megged y Alona Kimhi, en la jaima de Mufaqara. 

Shlomo Lecker, el abogado de las familias, explica que los residentes no tienen apenas títulos escritos de propiedad, porque no era la costumbre en las montañas cuando allá se instalaron. Sin embargo, como en el caso de los casi 50.000 beduinos del Negev que Israel va a desplazar porque entiende que sus aldeas son ilegales, hay testimonios del Imperio Otomano y del posterior Mandato Británico que constatan que esta tierra era de quien hoy la ocupa, legalmente. “Son contratos verbales en muchos casos –insiste-, pero son contratos”. Sobre la presencia de pobladores en la zona tienen además evidencias históricas, desde restos romanos –fue un importante centro de comercio y aún quedan restos de algunas de sus infraestructuras, algunos en uso- hasta fotografías aéreas previas a la creación del Estado de Israel (1948).
El “asedio”, abunda Lecker, es “constante” por parte del Ministerio de Defensa de Israel. Cada cierto tiempo, los soldados entran en las villas, hacen inspecciones, piden papeles. Plantan carteles de peligro o sobrevuelan la zona con sus helicópteros. Los colonos vecinos han talado algunos de los esenciales arbustos o han envenenado el agua de los animales, cuando esta región cubre el 40% de las necesidades de ovejas y pollos de todo el sur de Cisjordania, según informa a Efe el Ayuntamiento de Yata.
“El acoso llega a todo: les tiran cisternas de agua, los sanitarios que colocan en las afueras de las viviendas… No pueden conectarse a la red de suministro de agua potable, por lo que la compran a los pueblos vecinos a un precio muy elevado. Tampoco pueden engancharse a la red de electricidad. Ni respetan su modo tradicional de vida ni les dejan mejorar en cosas esenciales que sí quieren incluir en su día a día. Es estresante y es un crimen de guerra”, explica el letrado. Como sostiene Jonathan Brenneman, voluntario de los Equipos Cristianos de Acción por la Paz (ECAP), todo se mezcla con los “disparos y bengalas” que se dejan oír por la noche “y entonces la paranoia echa raíces”. “Aquí están al borde de la desesperación, desde hace 20 años”, insiste.
Un ejemplo de la tensión diaria es el paseo de los niños de Mufaqara hasta el colegio. Una quincena de niños acude a las aulas, en el valle, a varios kilómetros a pie, con escolta de cooperantes italianos de la Operazione Colomba. Los pequeños sufren agresiones por parte de los colonos próximos desde 2006. Las videocámaras occidentales que todo lo graban les sirven de escudos, evitan que se acerquen sus atacantes. No siempre, es verdad. Hace dos años, un voluntario fue apaleado. “Hasta los militares que protegen estos asentamientos tienen miedo de sus vecinos”, reconoce Gueverianu.
Imagen de la campaña de la ONG B´Tselem contra el desalojo de los palestinos.
Imagen de la campaña de la ONG B´Tselem contra el desalojo de los palestinos.
Tras más de 12 años de miedo diario, Israel ha presentado ante el juez su propuesta, tras investigar la situación de los poblados. Propone que se evacuen ocho de las aldeas, aunque se permitiría a sus moradores regresar los fines de semana, los festivos judíos y un mes al año para cultivar y pasear al ganado, algo “absolutamente insuficiente” a juicio de los residentes. Las otras cuatro villas deberán ser demolidas, propone el Gobierno, para ser sometidas a una nueva planificación urbana que llevaría aparejada restricciones de movimiento “debido a la cercanía a la zona de tiro”. De un día para otro se espera que el Supremo decida. Puede optar por la expulsión, por mantener los pueblos o por someterlos a condiciones varias. “Si sólo queremos vivir… vivir con dignidad y honor…”, insiste el portavoz de Mufaqara.
Mahmud Hamandeh habla en una jaima, rodeado de prensa y de escritores israelíes que han acudido a apoyar su causa, parte de los intelectuales que han firmado el documento que pide “a aquellos que sean capaces de escuchar” que eviten “otra injusticia” contra los palestinos. Entre los que suscriben el texto se encuentran los nombres más destacados de las letras de Israel: David Grossman, Amos Oz, A.B. Yehoshua.  “Estoy aquí porque es lo sensato. Es lo que merece esta gente. Pero también pienso en la salud mental de mi país, de Israel, que no se plantea lo que hacemos a los palestinos. Es una injusticia que hay que denunciar, pero en cambio cada vez somos más insensibles, más conservadores, menos solidarios”, denuncia Eyal Megged. Su colega Alona Kimhi comparte la misma visión. “Tenemos que presionar para que la sociedad despierte. Los ciudadanos, más que los políticos, podemos llevar este conflicto a un nuevo punto, ganando batalla tras batalla desde el sentido común y la justicia. Es el momento del compromiso”, dijo a los vecinos de la villa, descalza, con un té en las manos.
El grupo regresa a Israel. Atrás quedan las villas y su dolor. Mahmud y su familia reparten ciruelas como despedida, junto a la tienda apuntalada que es su casa. Antes, una vez, hubo una vivienda de ladrillo, ilegal, sin permiso, pero “necesaria” ante las inclemencias del tiempo. El Ejército se la ha tirado varias veces. Ahora la tiene a medio levantar de nuevo. “Pueden destruir nuestra casa pero no nuestros derechos. No se pueden confiscar las mentes de los palestinos”.

sábado, 20 de julio de 2013

Israelíes boicotean un asentamiento judío de Cisjordania


Israelíes boicotean un asentamiento judío de Cisjordania

Nuevo barrio en construcción en el asentamiento israelí de Ariel, en el territorio palestino de Cisjordania. Crédito: Pierre Klochendler/IPS.
Nuevo barrio en construcción en el asentamiento israelí de Ariel, en el territorio palestino de Cisjordania. Crédito: Pierre Klochendler/IPS.
ARIEL, Cisjordania, 19 jul 2013 (IPS) - Cuando la Unión Europea (UE) comienza a deslegitimar las colonias judías en los territorios palestinos ocupados, ciudadanos israelíes partidarios de la solución de dos estados encabezan su propia campaña de boicot contra el asentamiento cisjordano de Ariel, en el que residen unas 20.000 personas.
La Unión Europea publicó este viernes 19 en el diario oficial las nuevas directrices para que los 28 estados miembro no adjudiquen ninguna financiación, subvención, beca o premio a entidades israelíes con sede en los territorios palestinos a partir de 2014 y durante siete años.
Además, los futuros acuerdos con Israel establecerán que los territorios palestinos no forman parte del estado judío y, por tanto, quedarán excluidos de los mismos.
En junio, McDonald’s Israel rechazó una oferta para abrir un restaurante en el primer centro comercial que se construirá en Ariel. La multinacional tiene 170 sucursales en el país, de las cuales 40 son kosher.
El dueño de la cadena de comida rápida es Omri Padan, fundador del movimiento Paz Ahora, que aboga por la solución de dos estados al conflicto palestino-israelí.
Su presidente, Yariv Openheimer, considera ambas decisiones como “éticas y legítimas”.
“El gobierno israelí libra una batalla perdida, la del consenso internacional de que la ocupación debe terminar”, dijo Openheimer a IPS. “Israel no puede obligar a las personas ni a las empresas a participar en actividades en los asentamientos”, apuntó.
Mientras tanto, en Ariel…
Tras un ejercicio de infantería de cuatro días en esta zona, los reclutas israelíes dejaron un montón de rifles de asalto en el césped que rodea una piscina municipal y se reunieron alrededor de una parrilla.
“Esa es una hamburguesa de Ariel”, bromeó un soldado, refiriéndose a que la cadena de comida rápida los dejó sin acceso a la emblemática Big Mac.
Por su parte, el alcalde de Ariel, Eliyahu Shaviro, declaró: “Nos oponemos a todo boicot”.
El Consejo de Comunidades Judías de Judea y Samaria, organización que reúne a los asentamientos de Cisjordania, reclamó que “se detengan todos los proyectos europeos para los palestinos hasta que la UE anule la decisión unilateral”.
“No son boicots contra Israel”, puntualizó Openheimer. “Muchos israelíes también están en contra de los asentamientos y no compran su producción, en especial desde que se interrumpieron las conversaciones de paz”, en 2010.
El movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones no tiene muchos adeptos entre los israelíes favorables a la paz, quienes sospechan que la iniciativa no está dirigida solo contra los asentamientos, sino contra el propio Israel.
Ariel es una de las colonias donde se concentra la campaña de boicot.
En 2011, unos 145 académicos contra la expansión de asentamientos anunciaron medidas contra la Universidad de Ariel, con 18.500 personas entre estudiantes y personal docente, pero fue casi en vano. Hace seis meses, el gobierno reconoció oficialmente a esa casa de estudios.
Varios actores, autores y directores se niegan a trabajar en el Centro de Artes Escénicas, inaugurado hace tres años.
Muchas compañías reubicaron sus fábricas de la zona industrial de Barkan, la más grande de Cisjordania, cerca de Ariel. Entre ellas se destacan Barkan Winery, Multilock y Bagel-Bagel.
“Los árabes pueden recaer en un ciclo de violencia si están desempleados”, alertó Shaviro. “No debemos apuntar contra la educación, la cultura o las empresas. Debemos preservar la coexistencia y el tejido social”, añadió.
Pero Openheimer replicó: “Los colonos se aprovechan de la mano de obra palestina barata. Obtienen beneficios considerables de una coyuntura política viciada”.
¿Por qué Ariel y no otros?
“Los residentes de Ariel no son colonos por convicción ideológica, son solo ciudadanos comunes que se mudaron aquí por el precio de la vivienda”, explicó Openheimer.
“Los colonos invierten mucha energía para crear un símbolo de normalidad, como si Ariel se pareciera a Tel Aviv. Muchos israelíes creen que los asentamientos están en Israel, pero no lo están, y el boicot les recuerda eso mismo”, explicó.
“El Estado nos mandó aquí. Estamos en el centro del consenso nacional”, dijo Shaviro a IPS. “Quien se niegue a visitar Ariel no nos hace falta”, añadió.
En respuesta a la decisión unilateral adoptada por Ariel Sharon cuando fue primer ministro (2001-2006) de retirar soldados y colonos de la franja de Gaza hace ocho años, el expresidente de Estados Unidos, George W. Bush (2001-2009),  declaró en una carta: “A la luz de las nuevas realidades en el terreno, incluidos los grandes centros poblados israelíes existentes, no es realista pensar que el resultado de las negociaciones sobre el estatus final sea el regreso total y completo a las fronteras previas a 1967”.
La referencia a “grandes centros poblados” significa que en el marco de la solución de dos estados al conflicto palestino-israelí, Estados Unidos aceptaría que Israel anexara los barrios judíos de Jerusalén oriental  y cuatro asentamientos, entre ellos Ariel.
Si se incorporara a Israel, el enclave de Ariel sería solo eso, un enclave en medio del futuro estado palestino.
“La gente que construyó Ariel (en 1978) sabía que tenía el poder de impedir la creación de un futuro estado palestino”, opinó Openheimer.
A diferencia de Bush, el presidente Barack Obama declaró en 2011: “Las fronteras de Israel y Palestina deben basarse en las de 1967 con un intercambio territorial de mutuo acuerdo”, aunque no se refirió a los asentamientos.
“Hay un vasto acuerdo nacional de que Ariel forma parte de Israel, con o sin paz”, alegó Shaviro.
Cuando terminó un período de 10 meses en que se interrumpió la construcción en los asentamientos a fines de 2010, se realizó en Ariel un proyecto de barrio con casas con jardín.
Hay en total unas 650 viviendas en construcción. La universidad está terminando su nueva biblioteca y ampliando su campus. Hay un auge de la construcción.
“No se ha otorgado ni un solo permiso de construcción en todo un año”, dijo el alcalde. “Espero que el gobierno amplíe los asentamientos”, apuntó.
El secretario de Estado (canciller) de Estados Unidos, John Kerry, anunció este viernes 19 que Israel y Palestina acordaron las bases para iniciar negociaciones de paz antes de septiembre.






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Divagaciones y Poesia en Destierro

El atardecer tiene fragilidad de espuma entre los dedos

Viene y va el infiel viento, siguiendo la huella de otras primaveras.

¡Como es tu rostro en este crepúsculo dorado?

¿ y tu risa de niña adolescente?

Hace minutos me llamó tu libro desde la mesa, donde todas las noches equilibrio palabras.

Hay palabras y floridos lenguajes entre sus hojas.

Hay lentitud de sueños y pequeñas caravanas de sonrisas, gestos y recuerdos.

Nombres y rostros que con el tiempo perderán persistencia y relieve,

Que dejaran mensaje y poesía como liviana siembra de juventud y belleza.

¿Cómo pondré entre todo ello mi enojosa aspereza?

Donde estará la voz precisa de tu sapiencia y encanto?

¿De donde extraeré el eco necesario para la tarea diaria?

Quisiera detener entre las manos, la arena implacable de las horas y ofrecértela.

¿No sería acaso este mi mejor regalo?

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